"Te aconsejan aquello que es bueno para ti y bueno para los de tu
alrededor. Te sugieren que elijas ésto o esto otro. Pero es imposible
elegir. Ya habías elegido. Con sus técnicas de sometimiento hacen que
elijas lo que ellos quieren. Te conviertes en una extensión de sus
propios deseos. En una de sus máquinas programadas para servirles. Para
convertir materias primas en inútiles mercancías. Aseguran que seas
eficiente. Servidor y consumidor eficiente. Para mantenerlos en las
alturas mientras el resto nos ahogamos en las profundidades de los
océanos de nuestras desgracias. No vislumbras el artificio, pero está
ahí, detrás de cada mota de polvo que respiras. Todo está calculado para
que participes en el juego del que no puedes renunciar. No puedes salir
de este laberinto con paredes electrificadas y rodeado de abismo y
precipicios, que asegura que no puedas dejar de autosometerte, mientras
construyes tu propia tumba y lloras esperando el día en que puedas
entrar en ella. Pero también eligieron cómo curar tu tristeza. Media
circunferencia de felicidad al día y toda una vida inexistente. Sin
saberlo, son tus manos quienes construyen este mundo de metal, avaricia y
destrucción. Son ellos los arquitectos de un laberinto sin salida; del
laberinto de tus pesadillas, en el que no hay luz y tienes que vagar a
ciegas arrodillado frente a su creación,en el que tus lágrimas
convierten en barro el frío polvo del hormigón del suelo.
Son los arquitectos del laberinto de tu vida. Los arquitectos de tu desgraciada existencia."
Pedro Meseguer Jordán
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